Finalmente llegó nuestra ruta-homenaje a Félix Rodríguez de la Fuente y el
sabor de
todos los '
compañeros de Planeta' que vimos, el
calor
de las
personas de
primera línea de la naturaleza
que vinieron, el
escenario único en la biografía de la obra
de Félix, el
mensaje subyacente del mensaje de la
Fundación,
de Félix, de
amor a la Tierra y de búsqueda de
armonía
entre esta y el hombre, acabaron construyendo
un día
redondo para que los fuimos.
Una pareja de
Alimoches en vuelo y copulando,
Buitres
leonados en vuelo y en el nido, una pareja de
Halcones
peregrinos, el macho comiendo una presa emplumada y la hembra
llamándole con su grito estridente resonando en todo el valle, un
nido de
Chochín, un
Roquero solitario,
Grajillas,
Chovas piquirrojas, una
Comadreja, una
Salamanquesa
no datada aún en el valle, mucha botánica, un poco de geología... y
muchas de estas especies disfrutadas por un 'teles' que se llevó uno
de los participantes.
Diego, el agente medioambiental que nos acompañó en su tiempo
libre, genial, súper
dulce y sabio, llevó el peso de estas
explicaciones y yo hice algo así como de 'biógrafo' de Félix e
introduje algún debate sobre empleos rurales sostenibles como acerca
de la ganadería, la agricultura, la apicultura...
La
gente súper agradable y de primera línea de la naturaleza. Tuvimos a Juan Mª,
fotógrafo de naturaleza que
ha vendido fotos a Nature, National geographic... y nos enseñó fotos
de un precioso viaje siguiendo a las Grullas desde Polonia a
Extremadura, a su mujer Laura, que trabaja en Atapuerca con Juan
Luis Arsuaga estudiando el desarrollo cognitivo de los primeros
homínidos, al apasionado profe de historia que lleva todos los años
a sus alumn@s al río Dulce, a Gonzalo, el
apicultor ecológico que
con su familia desafía dificultades de todo tipo en su sector y
además se han animado a abrir un camping sostenible, a Rodrigo y
Noemí, del
centro de halcones de Madrid, que están radicalmente en
contra del actual expolio de nidos...
Creo que se llevaron
bastante buen sabor de boca. Así lo
dijeron y no querían irse a pesar de que acabábamos la ruta en torno a
las 19h.
En la despedida les hablé de los
proyectos de la Fundación y de
nuestro campamento (el profe dice que hablará de él a sus
alumn@s) y puse a su disposición
folletos de inscripción al
Club de Amigos de FRF, del juego de mesa, varios números de la
Agenda Viva, nuestro catálogo de actividades...
En definitiva, creo que merecía la pena salir, teníamos ganas de
recordar
y homenajear a Félix, de
rememorar sus hazañas y las del
equipo en el río Dulce, de
insistir en su mensaje de
equilibrio entre el hombre y la Tierra, de
contemplar felices
las especies vibrantes del lugar... y todo eso lo pudimos
hacer. Esperamos además ir encontrando el camino para poder
vivir
de nuestra propia 'experiencia ejemplar',
de contar la
naturaleza y de como sus avatares con las personas pueden ser más
equilibrados.